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Martes, 11 de Diciembre de 2001

Un 53% de los inmigrantes que viven en Granada sufren ansiedad y estrés

  • Según una investigación los trastornos psiquiátricos se quintuplica en este tipo de población
Un estudio elaborado por Juan Carlos Navarro Barrios y Raquel Morales Andueza afirma que el 53% de los inmigrantes que viven en Granada sufren cuadros de ansiedad y estrés. Según Juan Carlos Navarro, miembros del departamento de Psiquiatría de la Universidad de Granada " la migración como fenómeno social es un tema de actualidad, pero no se trata de un fenómeno nuevo. Los traslados poblacionales han sido una constante a lo largo de la historia de la humanidad. España tradicionalmente había estado influenciado por la emigración. No obstante, la tendencia reciente es inversa. Especialmente, a raíz del ingreso en la CEE , además del retorno de los españoles que emigraron en la década de los sesenta , se ha producido una afluencia de extranjeros comunitarios y de países pobres, geográficamente cercanos como Marruecos, o antiguas colonias como los países hispanoamericanos . La situación de las corrientes migratorias se reflejan también en Andalucía, puerta de entrada geográfica de inmigrantes procedentes del Magreb y centroafricanos. Comparativamente, con el resto de la Unión Europea, España es hoy por hoy, un país con bajo porcentaje de inmigrantes con respecto al total de su población. Se calcula que alrededor del 2 % son inmigrantes, una cifra relativamente modesta, comparada con el 6 % de Francia o el 8% de Alemania".

Los datos obtenidos de la población inmigrante elaborados por el Instituto Nacional de Estadística (INE) reflejan que cerca del 50 % proceden de Europa , en su mayoría de países comunitarios; le siguen en número los procedentes de Marruecos (15 %), y los de los países hispanoamericanos en conjunto (23%). No obstante, estas cifras pueden llevar a confusión, ya que no contabilizan el alto porcentaje de población inmigrante ilegal o clandestina.

Según los autores de este estudio "la situación sociocultural del inmigrante puede afectar su estado de salud y ser una probable causa de alteraciones psicológicas y somatizaciones. Los síndromes psicopatológicos de la población inmigrante pueden ser clasificados en: cuadros agudos y cuadros crónicos (síndrome depresivo de larga duración, trastornos de personalidad, alcoholismo y drogodependencia). La migración puede involucrar un tipo de "desamparo" debida a las pérdidas psicológicas y sociales que trae consigo. Diversos trabajos muestran la alta prevalencia de síntomas depresivos y de ansiedad en la población inmigrante, en forma concurrente o asociados a síntomas de somatización. También se encontró que los inmigrantes con mayor soporte social y contacto con familiares cercanos tenían menor incidencia de síntomas depresivos".

Estos investigadores granadinos contactaron con los inmigrantes del Tercer Mundo afincados en Granada y les entregaron una ficha de afiliación con datos básicos generales (sexo, edad, país de origen, ocupación, estado civil, estudios, etc.) y la escala HAD (Hospital Anxiety and Depression Scale), para valoración de ansiedad y depresión, y una entrevista personalizada.

El estudio arrojó que los inmigrantes encuestados reflejaban unos niveles altos de ansiedad (53% del total ), porcentaje mayor que el tradicionalmente encontrado en la población general, situado entre en torno al 10%. Además, el grupo de sujetos con mayor puntuación en la subescala HAD de ansiedad es el procedente de Marruecos, lo cual podría explicarse, según Navarro, "por ser el grupo poblacional que más rechazo y animadversión genera en nuestro medio, debido a las diferencias culturales, lingüísticas y religiosas existentes; y a la dificultad para establecer vínculos personales fuera de su grupo". En contraposición a estos altos niveles de ansiedad encontrados en la población africana del estudio, se encuentran niveles relativamente bajos en los sujetos procedentes de países hispanoamericanos, probablemente a causa del mayor nivel de escolaridad de este grupo, de poseer el mismo idioma común, y de la mejor percepción que de ellos se tienen por el conjunto de los españoles. Los niveles más altos de
puntuación en ansiedad se encontraron en los individuos solteros, con estudios primarios, con un apoyo social relativamente escaso, y aquellos que respondieron estar en franca situación de ilegalidad.

Para los investigadores este estudio refleja claramente que "la población inmigrante del Tercer Mundo, por sus características singulares, puede ser una población en riesgo para desarrollar síntomas ansiosos y/o depresivos, máxime cuando no existe en parte de la sociedad española una visión integradora, que facilite los mecanismos de adaptación necesario en todo proceso migratorio, y que evite en la medida de lo posible el desamparo y rechazo que este colectivo puede llegar a percibir".